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Causas
- A qué puede deberse: Los estudios indican que existe una vulnerabilidad genética para el trastorno de La Tourette. Hay que tener en cuenta que la vulnerabilidad indica una predisposición a desarrollar el problema, no es una causa. Son necesarios otros factores ambientales, perinatales, etc. para que se desarrolle. La posición actual es que en la genética que predispone a desarrollar un trastorno de tics intervienen varios genes (Mathews & Stern, 2016). En cuanto a otros factores fisiológicos que se han estudiado, algunos estudios han asociado la aparición de un trastorno de tics a un exceso de dopamina; pero no hay, hoy en día, evidencia clara de que esta sea la causa del trastorno (Mathews & Stern, 2016). Lo que está demostrado es que factores ambientales como situaciones de ansiedad, estrés, aburrimiento, impaciencia, falta de satisfacción, frustración, etc. se asocian al comienzo de este trastorno o lo agravan notablemente. La mera presencia del trastorno de tics genera una gran ansiedad, formándose un círculo vicioso que mantiene el problema. Concluyendo, seguramente hay factores genéticos y fisiológicos que predisponen al desarrollo de este trastorno y está comprobado que los factores psicológicos como la ansiedad o la frustración, intervienen de forma decisiva en su mantenimiento. Un factor psicológico fundamental es un impulso premonitorio que sienten la mayoría de pacientes (Brandt et al., 2016). Estos pacientes experimentan sus tics como respuestas a una sensación desagradable precedente que consiste en un impulso premonitorio de que se va a dar el tic. Cuando se permite la expresión del tic aparece un alivio del malestar asociado al impulso (Ganos et al., 2015; Brandt et al., 2016).. Lo que indica que el mantenimiento de los tics se puede deber a este alivio, que constituye un refuerzo.
- Teorías explicativas: La clasificación suele seguir los criterios de la “Clasificación Internacional de Enfermedades” (CIE-10; Organización Mundial de la Salud, 1996) o del “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales” (DSM-5; Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2013)”. Los trastornos por tics están mejor clasificados dentro de los trastornos neuropsiquiátricos. Que un trastorno por tics sea transitorio o crónico depende de la duración de los síntomas: En el caso de un trastorno transitorio, los síntomas duran menos de 12 meses. Los trastornos por tics transitorios ocurren principalmente en niños de edad escolar y normalmente no requieren tratamiento. El diagnóstico de Síndrome de Gilles de la Tourette (o simplemente síndrome o trastorno de la Tourette) está justificado en casos donde varios tics motores y al menos un tic vocal están presentes al mismo tiempo o lo estuvieron en el pasado. Los tics motores y vocales no tienen que coexistir, pero deben ocurrir al menos prácticamente cada día durante un año para garantizar el diagnóstico. El inicio del trastorno de la Tourette suele ser antes de los 18 años, y rara vez se inicia durante la vida adulta.

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