¿Cómo puede influir en el funcionamiento diario y su entorno familiar, escolar y social?

El niño o la niña con tics nerviosos suele sufrir mucho por no poder controlar estos movimientos bruscos e involuntarios, haciéndole sentir vergüenza y en ocasiones dificultando las relaciones con otros niños, ya que estos son muy directos y pueden llegar a herir su susceptibilidad.


Esto provoca aún más ansiedad que se manifiesta en más movimientos, es por eso que la comprensión de la gente que le rodea es primordial para que pueda superar el trastorno
Además, según el tipo y la intensidad con la que se presenten, pueden conllevar un impacto y una serie de dificultades, tanto en la vida familiar, como en la académica y social del niño o la niña. En los casos más graves se puede llegar a producir un rechazo por parte de compañeros y profesores. 
La intención de controlarlos conlleva, por otro lado, mucha angustia para el niño, por lo que es conveniente no prestarle gran relevancia, entre otras razones, porque en la mayoría de los casos puede desaparecer sin establecer un tratamiento previo a la llegada de la adolescencia.
Todos los tics empeoran con el estrés, ansiedad o fatiga.

Y mejoran desviando la atención, con la relajación o durante el sueño. Algunos niños pueden tener tics breves o aislados sin que esto signifique que tienen un trastorno por tics.

Comentarios

Entradas populares